La Castilla-La Mancha (Castilla-La Nueva) de la Ilustración estaba formada por cuatro de las actuales cinco provincias: Cuenca, Guadalajara, La Mancha y Toledo.

Mapa de Castilla La Nueva de Tomás López, 1785

Mapa de Castilla La Nueva de Tomás López, 1785

Los principales ilustrados castellano manchegos fueron los eclesiásticos Antonio Palafox, Tavera y Francisco de Lorenzana; así como los historiadores y escritores Melchor Rafael de Macanaz, Andrés Marcos Burriel y Lorenzo Hervás y Panduro.

Las Sociedades Económicas del País que se quisieron poner en marcha en Castilla-La Mancha fueron: Toledo (1776),  Sigüenza (1776), Talavera de la Reina (1778), Cuenca (1781), Yepes (1782), San Clemente (1784), Arbancón (1784), Quintanar de la Orden (1785), Los Yébenes (1787), Valdepeñas (1787), Tarazona (1789), , Bogarra (1790), Ciudad Real (1797), Ocaña (1802), Peñas de San Pedro (1804), La Solana (¿?).

De estas Sociedades caben destacar las de Toledo y Talavera de la Reina, que llegaron a crear escuelas para dotar de mano de obra a las Fábricas Reales de esas poblaciones.

En cuanto a la educación, las Universidades menores existentes en Castilla-La Mancha fueron la de Toledo (1520), Sigüenza (1476) y Almagro (1553). Éstas fueron suprimidas en el Plan de Reforma de las Universidades de 1807. La de Toledo sobrevivió hasta 1845. Por tanto, nuestra región quedó abandonada culturalmente con la desaparición de la educación superior y con una educación primaria abandonada.

La Industria en una región prácticamente agrícola era la textil. CLM era gran productora de lana. En 1790 había unos 4.000 telares. La mayor producción salía de las Reales Fábricas de Guadalajara (20.000 hiladoras), Talavera de la Reina, Toledo y Cuenca. A fines del siglo XVIII  el sector entró en crisis, llegando a desaparecer la industria con la Guerra de la Independencia.

La Reforma Agraria tampoco fue positiva en la región. La cesión de tierras de propios a agricultores pobres fue realizada con control de la oligarquía local. Los repartos fueron realizados por los ayuntamientos.

Las repoblaciones de Olavide solamente tuvieron éxito en Viso del Marqués, Almuradiel, Villanueva de San Carlos y San Carlos del Valle.

Crisis de abastecimiento de cereales. En 1765 se empieza a sufrir de crisis de subsitencia y epidémicas. En 1803-1804 fue dramática en la provincia de La Mancha, con más de 50 pueblos afectados y cerca de 15.000 enfermos.

Canalización de las aguas. En el Alto Guadiana (Desde Ruidera a Daimiel) y el Canal de María Cristina en Albacete.

Conclusión: La política ilustrada no tuvo el éxito esperado del proyecto que intentó mejorar las condiciones de vida de los castellano-manchegos.