1788: El trono de Carlos IV

Carlos III

Muere Carlos III y le sucede en el trono su hijo Carlos IV. A los pocos meses comienza la Revolución Francesa. Nada de lo que pasó en España en aquellos años puede comprenderse sin lo que sucedió en Francia.

La política de la monarquía española en los comienzos del reinado de Carlos IV fue una continuación de la de su predecesor. El mismo sistema y los mismos hombres al frente. Pero el resultado sería distinto. El absolutismo ilustrado triunfante en la época de Carlos III había llegado a sus límites y manifestaba ya sus contradicciones. A pesar de que surgieron elementos positivos como una actitud intelectual más avanzada y abierta, los factores negativos económicos, sociales y políticos inclinaron la balanza general.

 

1795: Reconocimiento de la Francia Revolucionaria.

Alegoría anónima de la Paz de Basilea. Real Academia de San Fernando.

Guerra contra la Francia revolucionaria. Los ejércitos franceses llegaron hasta Bilbao y alcanzaron la línea del Ebro. El gobierno se apresuró a poner fin a la guerra. Firmó la Paz de Basilea, por la cual reconocía a la República francesa y, a cambio de recuperar los territorios peninsulares ocupados por las tropas galas, le cedía la parte española de la isla de Santo Domingo.

 

1796: Primer Tratado de San Ildefonso.

 Tras la Paz de Basilea, el gobierno de Godoy realizó un giro espectacular, que culminó en una nueva alianza con Francia. Se firmó un acuerdo,  tratado de San Ildefonso, para defender la América hispana de las ambiciones británicas. Ésta nueva alianza era antinatural debido a que España mantenía una monarquía absoluta con un Borbón y, Francia era una República que había ejecutado a otro Borbón. La Alianza fue bastante estratégica por parte de Francia, ya que, su flota quedó completamente desorganizada tras la Revolución francesa y, buscaba el respaldo de la importante marina española para hacer frente a Inglaterra.

 

1797: Nuevo conflicto con Gran Bretaña.

Debido al Tratado de San Ildefonso y la Alianza con Francia, España entró de inmediato en conflicto con Gran Bretaña. Tras la victoria inglesa en 1797 en el cabo San Vicente, el dominio del Atlántico quedó en manos británicas. Inglaterra también ocupó la Isla de Menorca y, el comercio español con América sufrió rápidamente las consecuencias.

Cayó en una profunda crisis, con graves repercusiones económicas y sociales. El desempleo masivo y las grandes penurias de las familias sin trabajo se intentaron paliar mediante una política de grandes obras y de medidas de beneficiencia, como las “ollas públicas”.

Tras la crisis política, el Rey apartó a Godoy del gobierno durante dos años, aunque siguió conservando la confianza de la familia real.

 

1800: Segundo: Tratado de San Ildefonso.

Napoleón Cónsul

Tras el golpe de Estado que elevó a Napoleón a la categoría de Primer Cónsul, Godoy volvió al gobierno con el título de Generalísimo y se reforzó la alianza franco-española con el segundo tratado de San Ildefonso, por el que Francia conseguía la ayuda de la flota española en su lucha contra los británicos. En este contexto se añade el problema portugués. Radicalmente enfrentado a Inglaterra, Napoleón presionó a España hasta lograr que declarase la guerra a Portugal, tradicional aliada de los británicos.

 

1801: Guerra de las Naranjas

La denominada guerra de las Naranjas fue un conflicto muy breve, contra los deseos de Napoleón, que quería una operación de mucha mayor envergadura. Pero España no aspiraba a llevar el enfrentamiento más allá de lo imprescindible. Aquel episodio bélico, dirigido personalmente por Godoy, tuvo todas las características de una campaña relámpago. En diez días ya estaban abiertas las negociaciones de paz, y ocho días después se firmó oficialmente el Tratado de Badajoz. Godoy consiguió burlar a Napoleón, que se indignó por la rápida paz y tomó buena nota de lo sucedido.

Godoy, vencedor de la Guerra de las Naranjas

 

1802-1804: Paz de Amiens

Tras varios años de guerra, en los que el dominio marítimo británico se había impuesto, las fuerzas franco-españolas alcanzaron una victoria frente a los ingleses en la batalla naval de Algeciras. Finalmente, Francia y España firmaron con Gran Bretaña la Paz de Amiens. España pudo recuperar de nuevo la Isla de Menorca, pero perdió definitivamente la Isla de Trinidad. La paz dió un respiro a los apuros españoles.

Tras el matrimonio de Fernando VII con la princesa de Nápoles María Antonia, se creó un influyente núcleo de oposición contra el favorito Godoy y contra los mismos Reyes. Las relaciones entre los príncipes de Asturias y los Reyes fueron cada vez peores. Fernando no aceptará jamás la posición de Godoy. El Príncipe odiará con todas sus fuerzas al favorito, odio que alcanzó también a sus padres y muy especialmente a su madre. María Luisa de Parma corresponderá con la misma hostilidad. Los fernandinos rivalizan con Godoy, tratando de conseguir el favor de Napoleón, en un espectáculo bochornoso que iba a convenir a Napoleón en árbitro de los destinos de España.

Fernando VII y María Antonia de Saboya

A las intrigas cortesanas se sumaron el malestar social, que estalló repentinamente. La crisis de subsistencia se agravaron. El hambre provocó disturbios en Castilla, con incendios de tahonas y saqueos de almacenes de grano. El pan era muy caro, escaseaba y cuando se conseguía era generalmente de muy mala calidad. Finalmente faltó el trigo y la población tuvo que consumir pan de maíz. En esta búsqueda de productos alternativos tiene su origen el importante avance de la difusión de la patata por toda España. También a los puertos españoles llegó la fiebre amarilla. En 1804 murió en Málaga el 30% de la población.

 

1805: Batalla de Trafalgar.

Inglaterra no respetó la neutralidad española y la guerra volvió a empezar. De nuevo el comercio con América se vio seriamente afectado, con las malas consecuencias económicas y sociales que conllevaba. Tras la batalla naval del cabo de Santa María la balanza fue inclinándose decisivamente a favor de Gran Bretaña, gracias a la victoria alcanzada por su flota sobre la escuadra franco-española en Trafalgar.

Batalla de Trafalgar

Trafalgar fue un duro golpe para ambos bandos. En la batalla murió el británico Nelson y también destacados marineros españoles, como Gravina, Churruca y Alcalá Galiano. El francés Villanueve fue hecho prisionero y posteriormente se suicidó. El golpe fue fatal para España. El cuadro general de desolación que recogían las crónicas de la época anunciaban el ocaso militar y político. La marina española no fue destruida en esta batalla. El gran desastre se produciría durante la guerra de la Independencia, pues en sólo tres años se perderían la mitad de los barcos disponibles.

 

1807-1808: Tratado de Fontainebleau.

Napoleón que era ahora el Emperador de Francia, quería convertirse en el amo de Europa y en sus planes incluía a España. Diseñó un proyecto complejo. Napoleón pasaría de la intervención en los asuntos españoles a los intentos de desmembración peninsular, para desembocar en la sustitución de la familia real española por su hermano José Bonaparte. Tanto Godoy como los fernandinos buscaban desesperadamente la ayuda del Emperador. Éste, que llevaba tiempo interviniendo en la política española, vio en las intrigas cortesanas el síntoma claro de la crisis de la monarquía española y creyó llegado el momento de la intervención decisiva.

En primer lugar pensó en abatir Portugal mediante una intervención conjunta hispano-francesa, para eliminar un aliado de Inglaterra. Portugal debía de ser desmembrado y Godoy recibiría una parte para convertirse en príncipe soberano. Así fue acordado por el Tratado de Fontainebleau.

Godoy enterado de las maquinaciones para apartarle del gobierno, denunció al Rey una conspiración en la que se hallaba implicado el principe de Asturias. Fernando fue detenido en El Escorial, donde entonces se encontraba la corte, e interrogado. Dando muestras de la cobardía y la doblez que fueron siempre los peores rasgos de su carácter, delató a todos los participantes. Carlos IV dirigió un manifiesto al pueblo informando de la conspiración encabezada por su propio hijo. Al final todo quedó en nada. El Príncipe, que no fue encausado, obtuvo el perdón real y el Consejo de Castilla absolvió a todos los procesados por falta de pruebas, con gran satisfacción popular. Era evidente que Godoy no contaba ni con el apoyo de la alta magistratura ni con las simpatías del pueblo.

Las tropas francesas habían entrado en la península antes incluso que la firma del Tratado de Fontainebleau. Portugal fue ocupado con facilidad. La familia real portuguesa embarcó hacia Brasil. El plan de conquista del reino portugués había concluido. Pero quedaba en la península un importante contingente francés. Entonces Napoleón comenzó a desvelar sus verdaderos propósitos, que comprendían la cesión de parte del territorio español a Francia a cambio de parte del reino de Portugal. Al conocer los proyectos de Napoleón, Godoy, burlado y traicionado, intentó reaccionar y recomendó el traslado de la corte a Andalucía, lejos del alcance de las tropas francesas. Pero ya era demasiado tarde.