Guernica fue bombardeada la tarde del 26 de abril de 1937. No fue un bombardeo estratégico, ni tampoco el más devastador. Pero sí, el más propagandístico.

La ciudad fue bombardeada por bombarderos italianos (Savoia SM-79 y Heinkel Je-111) y por Junkers Ju-52 de la Legión Cóndor. Al mismo tiempo, sus calles fueron ametralladas por cazas italianos y alemanes.

Bombardero italiano Savoia SA-79

Bombardero italiano Savoia SA-79

Bombardero Heinkel He-111

Bombardero Junkers Ju-52 de la Legión Cóndor

Todavía no se dominaban los bombardeos de precisión, y los aviones dejaron caer las bombas desde gran altura, de modo que la lejanía y la combinación de bombas provocaron un enorme incendio que dejó destruidas las tres cuartas partes del pueblo, con entre 250 y 300 muertos y un número mayor de heridos.

La destrución de la ciudad puso a la opinión pública internacional contra los franquistas, que fueron condenados por el conservador diario británico The Times. Al día siguiente Radio Nacional negó en Salamanca el haber atacado la ciudad, afirmando que Guernica había sido incendiada y destruida por “rojos vizcaínos y dinamiteros asturianos”.

Los servicios secretos que dependían del cuartel general de Fanco, Servicio de Información y Policía Militar (SIPM) hizo creer a la comisión británica para investigar las responsabilidades que el 71% de los edificios habían sido destruidos por los incendios generados por los vascos, y que las explosiones oídas por los vecinos no se debían a bombas de aviación, sino a la dinamita colocada en las alcantarillas y otros puntos de la ciudad.


Anuncios