Las primeras huelgas en la historia.

La primera huelga reconocida tácitamente tuvo lugar en el antiguo Egipto. Ocurrió  en el Valle de los Reyes, en el siglo XII a. C.

Valle de los Reyes

Los obreros y artesanos que edificaban la tumba de Ramsés III soltaron las herramientas y fueron al templo donde se acopiaban las cosechas. Se les debía por cabeza, desde hacía tres semanas, cuatro sacos de trigo y uno y medio de cebada. Temerosos de un estallido popular, los sacerdotes entregaron el grano a los trabajadores sin rechistar y sin represalias posteriores, aun cuando esto metió a los religiosos en problemas con el poderoso gobernador de Tebas, el causante del retraso en la paga.

Tumba de Ramsés III

También fueron huelgas, a su modo, las famosas secesiones plebeyas que, en la vieja Roma, otorgaron a esta clase una serie de progresos legales, sociales y económicos en detrimento de los patricios, intocables hasta entonces.

Las masas, hartas de desigualdades flagrantes, comenzaron a abandonar sus tareas e incluso amenazaron más de una vez con fundar una ciudad aparte. A pesar de su inferioridad de condiciones, que no de número, ganaron el pulso a los nobles, pues se demostró que, sin los brazos de los humildes, la República se paralizaba.

Plebeyos y Patricios romanos

 

Las huelgas en la edad moderna.

La huelga, tal como la conocemos hoy en día, es un fenómeno de la modernidad, posterior a la Revolución Francesa. Ésta dio un paso de gigante al estipular la primera generación de derechos humanos, aquellos de orden civil y político. Sin embargo, pronto capitalizado por la burguesía, el proceso revolucionario no hizo del todo caso a su lema de “Libertad, igualdad, fraternidad”. Afianzó el ejercicio del primer ideal (por ejemplo, al extender la ciudadanía), pero los otros valores se quedaron en el tintero. La lucha por el de la igualdad se convertiría en una reivindicación transcendental durante los dos siglos siguientes.

El nacimiento de la huelga, por tanto, es paralelo a la Revolución Industrial. La burguesía defendía con uñas y dientes su posición de poder, basada en la preponderancia económica. Por otro lado, la propia naturaleza física del nuevo modelo de producción permitía a los obreros compartir un mismo espacio: la fábrica, donde se organizaban para velar por sus intereses.

Así surgió un vasto movimiento que guiado por ideólogos como Marx, Engels, Bakunin, el príncipe Kropotkin o Georges Sorel, exigió no solo mejoras de sus condiciones laborales, sino también la administración del Estado, dado que el proletariado era mayoría en la sociedad.

La huelga fue el arma más eficaz de estos trabajadores concienciados por el comunismo, el anarquismo y otras formas de pensamiento político. Peligrosa para la clase dominante, la huelga tuvo que recorrer un largo camino en el sistema capitalista para ser aceptada oficialmente como un recurso legítimo.

La Inglaterra victoriana, el país más industrializado a mediados del siglo XIX, fue el primero en admitir la huelga como parte de las reglas de juego entre el capital y la mano de obra. El Reich alemán de Otto von Bismarck y el imperio francés de Napoleón, fueron las siguientes potencias en reconocer este derecho.

En cuanto a España, a inicios del siglo XIX, la huelga estaba incluida en el delito de coligación dentro del código penal. A finales del mismo se la reconoció como una libertad, pero no como un derecho. Es decir, que declararse en huelga ya no deparaba la muerte o la cárcel, pero podía acarrear sanciones laborales o económicas por incumplimiento de las obligaciones contractuales. La Segunda República aligeró las consecuencias, pero no fue su Constitución de 1931, sino la vigente hoy, la que terminó por legalizar esta forma de presión: se reconoce el derecho de huelga de los trabajadores para la defensa de sus intereses.

Las huelgas generales en la España democrática.

Hasta la fecha de hoy, España ha vivido 8 huelgas generales en la democrácia. Cuatro presidentes la han sufrido:

Adolfo Suarez

La primera huelga general de la democrácia tuvo lugar en diciembre de 1977. Aquella fue una huelga que iba dirigida a pedir la libertad sindical. Un éxito porque poco después se aprobó la sindicación libre y, así CCOO y UGT salieron de la clandistinidad. No fue una protesta contra la política económica del gobierno

La primera huelga general contra la política económica del Gobierno que se convocó en la España democrática duró apenas una hora el 5 de abril de 1978, abarcó 28 países europeos. No se trató de una acción emprendida por la Unión General de Trabajadores (UGT) y Comisiones Obreras (CC OO) contra medidas laborales o económicas del gobierno de Suárez, que había legalizado meses antes a estas agrupaciones sindicales. El paro en las actividades, seguido por unos cuatro millones de asalariados según los organizadores, respondió a un llamamiento de la Confederación Europea de Sindicatos en protesta por el 5% de desempleo que se vivía en ese entonces en el continente. Pese a su carácter masivo, la huelga no coronó su meta. Al menos en la península, donde la tasa de paro continuó incrementándose varios años pese a la paulatina expansión de la economía.

Felipe González

El socialista Felipe González ostenta el récord de huelgas generales realizadas contra un gobierno en España en la democrácia española. En sus cuatro legislaturas experimentó cuatro paros colectivos:

20/Junio/1985: en plena salida de la segunda crisis del petróleo. Después de años de estancamiento, el PIB empezó a crecer de forma razonable: 2,5%. La huelga se hizo contra la reforma de las pensiones y sólo la hizo CCOO. UGT, un sindicato que entonces estaba ligado al PSOE, no la convocó

14/Diciembre/1988: fue la mayor protesta social de la segunda mitad del siglo XX (casi ocho millones de trabajadores o más del 90%, según los convocantes; poco más del 50% para la administración), a pesar del auge de la economía que había crecido un 5,7% el año anterior. Fue apoyada por todos los sindicatos, los partidos de la derecha y de la extrema izquierda. Ésta huelga provocó el llamado “divorcio de la familia socialista”: UGT se distanció del PSOE. El ministro de trabajo, Manuel Chaves, tuvo que retirar el plan de empleo juvenil y se dió un giro radical a la política económica socialista disparando el déficit público. Felipe González estuvo a punto de dimitir. Un año después el gobierno socialista concedió a los sindicatos las reivindicaciones que llevaron a la huelga. Como consecuencia de esas concesiones (pagos a funcionarios, ampliación de la protección por desempleo, aumento del gasto en pensiones, etc.) el gasto público se disparó.

28/Mayo/1992: se realizó en la parte alta del ciclo económico. La caída de la actividad empezaría en octubre de 1992 y terminaría a comienzos del 1994. Esa huelga se hizo para protestar por el recorte de las prestaciones por desempleo. Los sindicatos hicieron huelga general pero afortunadamente esta vez el gobierno mantuvo los cambios y evitó la quiebra del Instituto Nacional de Empleo. Una de las consecuencias de esta huelga el que el crecimiento económico empezó a descender.

27/Enero/1994: al igual que las huelgas del 78 y 85, se realiza saliendo de la crisis. Ésta sexta huelga, se produce en el momento de máximo nivel de paro de la economía española y también se dirige a frenar la reforma laboral, cuyo principal objetivo era abaratar el despido a cambio de estabilidad en el empleo. También aquí el gobierno hizo caso omiso a las demandas sindicales.

José María Aznar.

La huelga del 20 de junio de 2002 fue convocada por CCOO y UGT en respuesta a la reforma de la protección del desempleo decretada por el gobierno durante el boom de su política económica. La idea de éste era aumentar la ocupación, sobre todo el de los nuevos demandantes de empleo, abaratando los despidos y flexibilizando el ingreso al mercado laboral con los denominados contratos-basura. Pero la presión sindical forzó a Aznar a retirar las medidas, declaradas inconstitucionales en 2007 por el Tribunal Constitucional. El desacuerdo sobre la participación en la huelga (del 84% según los organizadores y de sólo el 14% según el telediario oficialista dirigido por Alfredo Urdaci) derivó en la primera condena judicial de un medio público español por manipulación informativa.

José Luis Rodríguez Zapatero.

El pasado 29 de septiembre tuvo lugar la octava huelga general llevada a cabo en nuestro periodo democrático. Al igual que la de 1978 durante el mandato de Adolfo Suarez, esta última ha tenido una dimensión continental. Posiblemente la huelga del 2010 no haga cambiar las medidas fiscales y la reforma laboral del gobierno. Las medidas adoptadas por Zapatero se basan en la presión ejercida por los estados que lideran la UE y los mercados exteriores, a los que España adeuda una cifra equivalente al total del PIB (un billón de euros), y ello en un momento de recesión económica. de ahí que ciertos expertos aventuren que Zapatero, con las manos atadas, hará cuanto esté en ellas por no echarse atrás.