El despertar de Europa.

La Guerra Civil en Castilla acaba con la subida al trono de Isabel (1474), y la rivalidad de Aragón se resuelve en unión por el matrimonio de los Reyes Católicos y el gran proyecto de la terminación de la Reconquista.

El campo se caracteriza por los inmensos rebaños castellanos, agrupados en la Mesta, proporcionando en abundancia lanas que se exportan a las ciudades textiles de la península italiana o del noroeste de Europa. En las zonas próximas a las ciudades se desarrolla la producción de leche y de carne, variedad de elementos que diversifican la producción agrícola, al menos en las regiones más adelantadas. En España la reconquista del suelo se realizó por medio de enfiteusis (arrendamientos de larga duración).

Después de la gran depresión, de la vuelta a la paz, del aumento del número de consumidores, de la subida del nivel de vida y al gusto por el lujo, los productos artesanales se encuentran en franco progreso. Pero el gran desarrollo de finales del siglo XV pertenece a la fabricación de pañería que utiliza lanas de menos calidad y produce telas más ligeras, menos costosas y de más amplia difusión. Los primeros que se beneficiaron con este auge artesanal fueron las ciudades.

Este aumento de la producción, agrícola y artesanal, se acompaña de una reanudación de los intercambios. Sobretodo en las ciudades de los Países Bajos o en los puertos mediterráneos.

 

Los Estados.

En Europa aún había muchas monarquías feudales que salieron fortalecidas de la crisis del siglo XV. Las grandes familias rican en tierras y en ambiciones constituían un serio peligro para las monarquías. Los reyes luchaban contra ellas a través de la violencia, o bien hacían políticas de alianzas matrimoniales permitiendo la unión de feudos importantes. Por otro lado, determinadas monarquías arrinconaban a los órganos representativos por el simple procedimiento de convocarlos con menos frecuencia.

En Inglaterra había parlamento y en España Cortes. En las monarquías occidentales, como la española, los reyes tenían un Consejo que estaba formado por parientes del rey y grandes señores feudales. El Consejo tenía una competencia universal que era la más alta autoridad del Estado.

Como las distancias eran muy grandes dentro de los territorios, los reyes, como en el caso de Francia y España, crearon estructuras financieras y administrativas en las provincias que eran representantes del soberano. Se elegían entre la pequeña nobleza provinciana o clérigos formados en derecho romano.

Estos soberanos, que vivían desde la Edad Media de las rentas de los derechos señoriales y feudales, tenían nuevas ambiciones de Estado y, como las rentas que tenían eran insuficientes, tuvieron que buscar recursos extraordinarios en forma de impuestos que cargaban a campesinos, artesanos y comerciantes.

Para la configuración del Estado Moderno en España era necesario crear un ejército permanente, orientado a afirmar su poder en el exterior y también para buscar recursos financieros regulares y abundantes. Así, España creó el famoso Tercio que agrupaba en una sola unidad a los caballeros, los arcabuqueros y los lanceros.

 

Los primeros descubrimientos.

Los genoveses y los catalanes fueron los primeros (siglo XIV) en lanzarse al océano. Obtivieron las Canarias (1312), las Azores (1420) y Madeira (1341).

Por otro lado, los portugueses se lanzaron a las costas africanas. En 1415 tomaron Ceuta y rodearon Marruecos por el Sur. Comercializaron con el tráfico de oro y de esclavos. Tuvieron motivaciones económicas. Querían buscar el oro africano y las especias orientales. Hay que recordar que el viejo mundo era excaso en metales preciosos (oro) con el que intercambiaban en oriente.

A partir de 1480 el proyecto indio gana prioridad. El descubrimiento del nuevo mundo fue el resultado de un fecundo error de Cristobal Colón. Genovés e hijo de un artesano acomodado se estableció en Portugal entre 1476 y 1477, en la época en la que toma cuerpo el proyecto indio. Se forma a partir de los trabajos de Toscanelli, su convicción de una tierra más pequeña que la realidad

 

 

 

 

 

 

 

 

Cine

– Cristobal Colón