El Templo de Debod que actualmente podemos ver en el Parque del Oeste de Madrid fue un regalo que hizo Egipto a España.

El Templo fue levantado en Debod, en la llamada Baja Nubia (entre la primera y segunda cataratas del Nilo) entre el 200 y 180 a. C. en honor a Amón, padre de todos los dioses.

En 1907, la construcción de la primera presa de Asuán (conocida como la presa baja) constituyó un serio revés para el templo: éste pasaba a permanecer bajo el agua entre ocho y diez meses al año, quedando libre tan solo en verano. Su estado de conservación era cada vez peor, y la piedra arenisca, así como la policromía y algunos de sus relieves, sufrieron daños poco menos que irreparables.

A finales de los años cincuenta, Egipto planteó la ejecución de una nueva y gigantesca presa en el curso alto del Nilo, capaz de almacenar más de 150 millones de metros cúbicos de agua. A raíz de la presentación del proyecto, la Unesco inició una campaña para salvaguardar los monumentos y yacimientos arqueológicos de aquella región.

En 1961 el Templo de Debod fue trasladado piedra a piedra hasta la isla de Elefantina, frente a la ciudad de Asuán. El traslado se llevó a cabo de manera precipitada, renunciaron a salvar elementos esenciales de la construcción como las piedras del fundamento de la construcción o, sobre las que arrancaban los muros.

Fue el 30 de abril de 1968 cuando la República Árabe Unida (el nombre oficial de Egipto por entonces) cuando adjudicó éste Templo a España por sus esfuerzos en la contribución a la salvaguarda de los templos de Abu Simbel.

En 1970, los bloques de piedra se transportaron en cajas hasta Alejandría. Desde allí a Valencia y luego por carretera a Madrid donde fueron almacenados en el alto que ocupaba el antiguo Cuartel de la Montaña. Finalmente se instaló en el Parque del Oeste quedando inaugurado el 18 de julio de 1972.

Los bloques se montaron sobre una base de piedra para aislar el conjunto del contacto con el suelo. Se completó con piedra blanda de diferente color, traída de Salamanca, de forma que pudiera distinguirse la parte original de la añadida. La terraza se cubrió para proteger el templo de las inclemencias del tiempo. Se intentó, además, recrear una atmósfera similar al clima nubio mediante la instalación de aire acondicionado caliente en el interior del templo.