A unos 60 Kilómetros de París, en las inmediaciones de Melun, encontramos el Castillo de Vaux-le-Vicomte que construyó un mecenas de escritores y artistas y superintendente de Finanzas del Luis XIV, Nicolas Fouquet.

Hacía 1653 Fouquet descubrió un antiguo castillo en ruinas en la comuna de Maincy, muy cerca de Melun. La belleza del entorno le cautivó y decidió hacerse su propia corte. Adquirió todas las propiedades del entorno. Para ello contrató a los mejores arquitectos, pintores, decoradores y paisajistas de Francia. Todos estos artistas crearon un nuevo estilo, un Barroco muy elaborado que más tarde se exportaría a Versalles.

Se diseña el llamado Jardín francés que consiste en un esquema geométrico de parterres y fuentes en el que abundan las amplias avenidas para el paseo, los cenadores para el descanso, las fuentes y las estatuas. Es decir, un conjunto ornamental que acaba por convertir el espacio ajardinado en un inmenso salón social en plena naturaleza. Este nuevo concepto paisajístico del jardín consiste en una amplia avenida donde al final te encuentras una gran sorpresa: un espléndido palacio. La avenida de los plátanos tiene más de un kilómetro flanqueado por más de doscientos cincuenta plátanos de sombra que, al entrecruzar sus ramas, creaban un frondoso túnel.

El castillo se terminó de construir en 1659 y, su dueño abrió sus salones a artistas como Molière, La Fontaine, Charles Perrault; políticos; y, como no, a la corte de Luis XIV. Allí se celebraron grandes banquetes hasta que, la envidia de un Ministro acabó con la carrera de Fouquet en la cárcel. Se le acusó de malversación de fondos públicos.

Tras su arresto, el monarca compró parte del mobiliario y piezas de arte que llevó a Versalles. Luis XIV contrató a los artistas del Castillo para encargarles la remodelación de un antiguo pabellón de caza cercano a París: Versalles.