Leonardo Da Vinci fue un hombre del Renacimiento y, es considerado como uno de los mejores pintores de todos los tiempos. Fue un genio universal que acaparó múltiples talentos en diversas disciplinas.

Sus áreas de estudio son incontables. Le apasionaban materias tan dispares como la botánica, la naturaleza de la luz, el diseño y la fabricación de instrumentos de medición, la geología y los fósiles o las expresiones del rostro en humanos y animales. Sin embargo, la anatomía es el área en la que hará las aportaciones más relevantes y trascendentes a la ciencia.

La mayor parte de lo que se sabe de él proviene de sus cuadernos de notas, donde Leonardo recopiló sus pensamientos y observaciones durante cuarenta años. Se cree que la colección completa alcanzaba las 13.000 páginas con multitud de textos y asombrosos dibujos. En los siglos siguientes, casi la mitad se perdieron. Se conservan alrededor de seis mil, dispersas por todo el mundo en bibliotecas, museos y colecciones privadas.

Anatomia femenina

 

El hombre de Vitrubio, canon del cuerpo humano

 

Es uno de los personajes más enigmático y genial de la historia del arte y del pensamiento. Se sabe que era elocuente y amable, pero también buscaba la soledad y pasaba largos periodos aislado en intensa concentración. Poseía una mente poderosa y eminentemente práctica, aunque se regocijaba contando historias fabulosas e inventando fantasías como un niño.

Leonardo nació en Vinci (cerca de Florencia) en 1452. Desde muy joven, Leonardo fue un gran amante de la naturaleza, la cual la observaba con gran curiosidad. Entró como aprendiz en el taller de Andrea  del Verrochio donde se inició en las numerosas técnicas que se practicaban en un taller tradicional. En este contexto, Leonardo tuvo la oportunidad de aprender las bases de la química, de la metalurgia, del trabajo del cuero y del yeso, de la mecánica y de la carpintería, así como de diversas técnicas artísticas como el dibujo, la pintura y la escultura sobre mármol y bronce. Igualmente, recibió formación en habilidades como la preparación de los colores, el grabado y la pintura de los frescos.

En la década de 1460, cuando el joven Leonardo se estaba formando como pintor, escultor e ingeniero en Florencia, la ciencia aún se encontraba dominada por el pensamiento medieval. El conocimiento sobre los fenómenos naturales se basaba en los escritos de Aristóteles y otros filósofos de la Antigüedad, y estaba unido a la doctrina cristiana. La ciencia en su concepción moderna, como un método empírico sistemático para obtener conocimientos del mundo natural, todavía no existía. Con gran ortodóxia científica, Leonardo construyó sus hipótesis mediante la observación sistemática. Para Da Vinci, la vista es el principal sentido, el que nos permite entender el mundo. Pensaba que comprender la anatomía del ojo y el origen de la visión resultaban claves fundamentales para recrear la belleza de las cosas. De hecho, consideraba que el ojo es la ventana del cuerpo que comunica directamente con el alma.

No se conoce la existencia de ninguna obra de Leonardo en el taller de Verrochio. Por otra parte, según la leyenda, Verrochio abandonó la terminación del Bautismo de Cristo (1472-1475) cuando se sintió superado por la calidad del joven Leonardo, que dejó su toque magistral en un pequeño ángel presente en la obra.

Bautismo de Cristo

Uno de sus primeros trabajos conocidos es Paisaje de Santa María della neve (1473), un dibujo hecho con pluma y tinta. Fue así como comenzó su carrera de pintor con obras ya destacables como La Anunciación (1472-1475), y mejoró la técnica del sfumato, efecto vaporoso que se obtiene por la superposición de varias capas de pintura, proporcionando a la composición unos contornos imprecisos, así como un aspecto de vaguedad y lejanía.

La anunciación

En 1477, a los 25 años, abrió su propio taller para establecerse como artista independiente. No logró ningún éxito importante como artista emancipado en Florencia, ya que en esta ciudad estaba de moda el neoplatonismo, y por tanto, decidió probar suerte en el ducado de Milán, una ciudad más abierta, académica y pragmática. Su intención era trabajar para Ludovico Sforza, apodado “El Moro” que era uno de los príncipes más poderosos del Renacimiento. Se presenta ante él como ingeniero militar.

En 1481, el monasterio de San Donato le encarga La adoración de los magos, pero Leonardo nunca acabó éste cuadro, probáblemente decepcionado por no haber sido elegido por el Papa Sixto IV para decorar la Capilla Sixtina del Vaticano. Entre 1483 y 1486 pintó La Virgen de las Rocas para la capilla San Francesco El Grande de Milán. Éste cuadro fue el origen de un conflicto entre el autor y sus propietarios que duró varios años. Leonardo obtuvo el derecho de hacer una copia de la obra, posteriormente tuvo un problema legal con esto.  Al final, Leonardo terminó haciendo dos versiones de la obra.

La virgen de las rocas

Debido a su fascinación por los ingenios de guerra, dedicó a lo largo de su vida largo tiempo a diseñar y dibujar máquinas de destrucción. Entre 1483 y 1490 concibió extravagantes ingenios, como un enorme carromato armado con una serie de cañones circulares, una ballesta gigante o una carreta con guadañas.

Hacía 1490 creó una academia que llevaba su nombre, donde enseñó sus conocimientos, anotando todas sus investigaciones en pequeños tratados. Pintó el fresco de La última cena (1494-1498) para el convento dominico de Santa Maria delle Grazie.

La última cena, 1498

Tras la expulsión de la familia Sforza de Milán en 1499 por las tropas de Luis XII de Francia, Leonardo regresó en 1500 a Florencia. Pero antes estuvo en Venecia como arquitecto e ingeniero militar para construir protecciones en la ciudad.

Con cuarenta y ocho años cumplidos, estaba al comienzo de lo que muchos historiadores denominan su edad dorada. En los quince años siguientes no solo realizó la mayoría de sus obras pictóricas, sino que también llevó a cabo la mayor parte de sus estudios científicos.

En 1501 recibe la aprobación para hacer un boceto preparatorio de lo que sería La Virgen y el Niño con santa Ana y san Juan Bautista, una obra que provocó tal admiración que todos acudían a observarla como si de un festival se tratara.

La virgen y el niño con Santa Ana y San Juan Bautista

Cuando en 1502 trabaja para César Borgia, diseña obras de ingeniería, elabora minuciosos mapas donde utiliza la perspectiva y un minucioso detalle de los contornos en las cadenas montañosas. En la mayoría de sus mapas, su trabajo se centra en el intrincado sistema de redes fluviales. Los minuciosos planos de ríos evocan una notable similitud con el sistema venoso y la circulación sanguínea del cuerpo humano. Leonardo veía los cursos de agua como las venas de la tierra viviente. Creía en el paralelismo entre el cuerpo del hombre y el cuerpo de la tierra.

Su fascinación por los ríos estaba presente desde su juventud. Es un detalle palpable en muchas de sus obras, que a menudo presentan abigarrados paisajes donde el elemento vital fluye en variadas formas.

En cuanto a la pintura, sus dos obras más famosas son La Gioconda (1503-1506 y después 1510-1515), obra habitualmente considerada como un retrato de Lisa Gherardini, o por el nombre de cadada de Monna Lisa del Giocondo. Sin embargo, hay numerosas interpretaciones sobre este cuadro que aún son motivo de debate.

La Gioconda, 1503-1506

En 1505 se dedicó a estudiar el vuelo de los pájaros, y es cuando redacta el Códice sobre el vuelo de los pájaros.

Los últimos años los pasa en Francia trabajando para el rey Francisco I que recibió el castillo de Clos-Lucé y una pensión de 10.000 ducados. Falleció el 2 de mayo de 1519 a los 67 años de edad.

Exposición en el Centro de Arte Canal.

Hasta el 2 de mayo de 2012 se puede visitar en el Centro de Arte Canal de la Plaza de Castilla la muestra Da Vinci en 19 salas. El genio, donde junto a algunos dibujos originales del artista del Renacimiento, se presentan más de 60 reproducciones de sus increíbles y futuristas máquinas, adelantadas a su tiempo, las cuales el visitante puede ver de cerca e incluso manipular. La curiosa muestra cuenta con la importante colaboración de 29 prestigiosas instituciones y museos nacionales e internacionales.

A la entrada, un cortometraje en 3D introduce a los visitantes en el mundo creativo y tantas veces pionero de Leonardo Da Vinci, que se complementa con un documental de la BBC que profundiza aún más en su vida y obra. Entre los dibujos se encuentra un estudio de la Batalla de Anghiari, un dibujo singular que nos acerca a la pintura mural. Como novedad de la exposición, también hay un rincón gastronómico en el que degustar platos diseñados por el cocinero Segi Arola, inspirados en el Renacimiento italiano, ya que entre las muchas pasiones de Leonardo también se encontraba la gastronomía reflejada en su libro Notas de cocina.

 

Documental del CanalHistoria en 5 capítulos

Capítulo 1

Capítulo 2

Capítulo 3

Capítulo 4

Capítulo 5

Documental de la BBC: Leonardo, el hombre que lo quería saber todo.

 

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